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Ecuador
Presentación
libertad de España: 24 de mayo Gran Colombia 13 de mayo 1830
1 Los idiomas nativos son de uso oficial para los pueblos indígenas. 2 Suele considerarse la Batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822) como la fecha de independencia efectiva. 3 Anteriormente, el Sucre 4 UTC -6 en Islas Galápagos. Véase Husos horarios de Ecuador. 5 Asociado
Ecuador es un país ubicado al noroeste de América del Sur, cuyo territorio continental colinda con el de Colombia por el norte y con Perú al sur y al este, además de tener costa en el Océano Pacífico al oeste. Obtuvo su independencia de España en 1822, pasando a formar parte de la Gran Colombia junto con las actuales Colombia, Venezuela y Panamá, hasta su separación de la misma en 1830.
Ecuador es un país multicultural con una gran riqueza cultural, natural y arqueológica. Recibe su nombre como estado soberano, la República del Ecuador, a su vez nombrada en razón a la línea ecuatorial terrestre, la cual atraviesa el territorio de este país. Ocupa una superficie de 256.370 kilómetros cuadrados, en los que se incluyen las Islas Galápagos, situadas a 956 kilómetros del territorio continental. Su capital es San Francisco de Quito y la ciudad más poblada del país es Santiago de Guayaquil, uno de los puertos más importantes de América del Sur y motor principal de la economía ecuatoriana. Este país se divide administrativamente en 24 provincias, todas continentales salvo una que está formada exclusivamente por las Islas Galápagos, llamadas también Archipiélago de Colón (aunque las provincias del litoral también tienen una buena cantidad de islas aledañas a la línea costera).
Historia
Los primeros asentamientos humanos conocidos en el actual territorio ecuatoriano se registraron en la región de la Costa del Pacífico hace unos 5.500 años aproximadamente (3.500 a.C.). Fueron en la península de Santa Elena y, por la cultura Valdivia, concretamente en el sitio llamado Las Vegas. En cuanto a la Sierra, los primeros vestigios de presencia humana se registran al sureste de Quito, específicamente en la hacienda El Inga, que datan de 11.000 años (9.000 a. C.).
La región ecuatoriana ha estado habitada por diferentes grupos aborígenes de los minchaleños y encarnacionillos desde fines del IX milenio adC. Entre ellos figuraban los atacames, yungas, mantas, quillancingas, quitus, cañari, huancavilcas, entre otras comunidades aborígenes, dedicados a la agricultura, a la pesca y a la navegación.
En el siglo XV, los Incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac conquistaron el territorio y lo incorporaron a su imperio.
En 1534, el español Sebastián de Benalcázar, lugarteniente de Francisco Pizarro, conquistó la zona, que se añadió luego al Virreinato del Perú. En un comienzo formó parte de la Audiencia de Lima. En 1563 la corona española creó la Presidencia y Real Audiencia de Quito. Los procesos de descubrimiento, conquista y pacificación estaban prácticamente terminados para fines del siglo XVI. El proceso de colonización e integración de los indígenas prosiguió durante la mayor parte del período colonial. Los españoles utilizaron no solamente los asentamientos urbanos indígenas como base de las nuevas ciudades mestizas, sino que también usaron varios elementos de la estructura social autóctona para completar la pacificación y colonización de los territorios que ocuparon. El reemplazo de las élite dirigente tuvo como hilo conductor el matrimonio entre españoles y la nobleza indígena.
En 1739 integró el Virreinato de Nueva Granada junto con Caracas, Panamá y Santa Fe de Bogotá. Se realizaron actividades educativas y la conversión espiritual de algunas tribus indígenas, por lo que el territorio correspondiente al actual Ecuador actual adquirió un gran desarrollo cultural, destacándose la Escuela Quiteña. La Real Audiencia de Quito fue un notable centro artístico de la parte sur del continente, llegando la arquitectura ecuatoriana a ser famosa en toda la América española. Los cambios en la administración del estado español importados por las reformas borbónicas desembocan en una serie de revueltas indígenas para finales del siglo XVIII, oponiéndose éstos al censo ordenado por la corona. Es también a fines del siglo XVII, que la mayor parte de la nobleza indígena había sido asimilada por la vía del matrimonio dentro de la aristocracia criolla o española. La mayor parte de las familias que conforman la aristocracia ecuatoriana se habían formado para esta época y dominarían el campo de las ciencias, las artes, la política y el control de las fuerzas armadas durante los siguientes 200 años.
Son destacables en este período hechos como el desarrollo de las artes, principalmente la pintura y la escultura, sobresaliendo los nombres de Miguel de Santiago, Caspicara, Bernardo de Legarda, entre otros. Entre los avances que suelen atribuirse a la Escuela Quiteña, están los ojos de vidrio y la movilidad en las esculturas.
Los primeros movimientos empezaron en 1809 con la rebelión de los criollos contra el gobierno español de naturaleza napoleónica. Los sublevados formaron una Junta de Gobierno provisional el 10 de agosto de 1809 en Quito, pero los participantes acabaron siendo reprimidos, encarcelados o asesinados. En esa fecha los sublevados no propugnaban la independencia, sino cambiar las autoridades "afrancesadas" en Quito, manteniendo fidelidad al cautivo rey Fernando VII. La historiografía del Ecuador considera este suceso como el Primer Grito de Independencia Hispanoamericana y el inicio del proceso de emancipación de la región.
Terminado el dominio francés y con la negativa del rey de España, Fernando VII, de acatar la Constitución de Cádiz, se desencadenaron una oleada de movimientos independentistas en la América Española. Es así como la antigua Presidencia y Audiencia de Quito consigue escindirse de la metrópoli en la Batalla de Pichincha del 24 de mayo de 1822, gracias al triunfo del Mariscal Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar.
Los territorios de Quito y Guayaquil (que se había separado de España el 9 de octubre de 1820 y mantenía un gobierno propio) pasaron a formar parte de la Gran Colombia bajo el nombre de Distrito del Sur. El colapso de la nueva república dio lugar a la formación de los estados soberanos de Nueva Granada (actuales Colombia y Panamá), Venezuela y Ecuador en 1830.
Desde el comienzo de la historia republicana predominaron dos tendencias bien definidas; la conservadora, con el apoyo de la Iglesia Católica y los terratenientes de la Sierra; y la liberal, con el apoyo de los comerciantes y banqueros de Guayaquil y, de los dueños de las grandes plantaciones agroexportadoras de la Costa. El General Juan José Flores, fue el primer presidente conservador desde 1830 hasta 1834, siendo sucedido por el liberal guayaquileño Vicente Rocafuerte.
La política del siglo XIX estuvo marcada por la pugna entre los conservadores y liberales. Entre 1860-1875, el conservador Gabriel García Moreno instauró un régimen autoritario, represivo y dictatorial vinculado al clero católico. Fomentó una política de construcción de obras públicas, escuelas y hospitales, que se vio opacada por las múltiples y constantes violaciones a los derechos humanos y a la libertad de culto. Fue una etapa negra de la historia ecuatoriana, durante la cual arreció una represión sin precedentes, brutal e inhumana, la que estuvo avalada por la iglesia católica. Al asesinato de García Moreno en 1875 siguió un período conflictivo, que concluyó en 1895 con la Revolución Liberal de Ecuador, en la que se impusieron las ideas liberales, encarnadas por el general Eloy Alfaro.
Alfaro fue proclamado Jefe Supremo en Guayaquil el 5 de junio de 1895, recibiendo la noticia en Nicaragua, desde donde embarcó rumbo al Ecuador. Llegó el 18 del mismo mes y poco después asumió el mando de la nación tras la batalla de Gatazo Grande (Chimborazo), que definitivamente selló el triunfo liberal. Alfaro a expulsó al obispo alemán Pedro Schumacher a Colombia. Eloy Alfaro implantó el laicismo en la educación, para lo cual se promulgó la Ley de Instrucción Pública. Por primera vez en muchos años hubo libertad de cultos y tolerancia religiosa en el Ecuador, lo cual trajo resistencia de parte de la iglesia católica. La primera presidencia de Eloy Alfaro duró hasta 1901.
Fue sucedido por el general Leonidas Plaza Gutiérrez, que también era liberal. Durante su presidencia se aprobaron muchas leyes de corte progresista. También se consagró la separación definitiva entre la iglesia católica y el Estado, poniéndose en práctica la libertad de cultos. Durante este mandato el liberalismo continuó abogando por la emancipación de la mujer. El general Plaza terminó su presidencia sin mayores problemas. Fue sustituido por el guayaquileño Lizardo García, cuya elección fue patrocinada por el general Plaza Gutiérrez, con el fin de que fuera un civil el que gobernara. Hizo un gobierno bastante débil, habiendo sido el propio Eloy Alfaro su mayor opositor. A comienzos de 1906 estalló en Riobamba una revuelta liderada por el general Emilio María Terán, la que no pudo ser sofocada por las fuerzas gubernamentales. Eloy Alfaro volvió al poder y Lizardo García tuvo que partir al exilio. Una vez instalado Alfaro en el poder se reunió una asamblea constituyente, que lo designó presidente interino, a la vez que promulgó una nueva constitución. La nueva carta magna contó con la oposición de conservadores, que la denominaron "Constitución Atea", debido a que establecia el laicismo del Estado, de la enseñanza y la familia, la libertad de cultos, la igualdad de las religiones y la separación entre la iglesia y el Estado. Incluso hubo una cierta corriente opositora dentro del mismo liberalismo en contra de la nueva constitución. En 1908 el gobierno decidió la adopción del patrón oro, lo cual condujo a mejoras en la economía. En el mismo año de 1908 también se inaugura el ferrocarril Guayaquil - Quito, una obra de gran envergadura y significación para el Ecuador. En 1910 Ecuador y Perú estuvieron a punto de irse a la guerra por problemas limítrofes. Una asonada popular depuso a Alfaro en agosto de 1911, quien ante las circunstancias optó por asilarse en la legación chilena, renunció y abandonó el país rumbo a Panamá. Seis meses después Alfaro volvió e intentó recuperar el poder, mas no tuvo éxito, en parte debido a la división que afectaba a los liberales. Alfaro fue asesinado en 1912, por turbas que posteriormente lo arrastraron por las calles en la ciudad de Quito, en lo que se ha denominado "La Hoguera Bárbara".
El término del alfarismo trajo consigo la vuelta al poder del general Leonidas Plaza, tras un breve interinazgo de Víctor Emilio Estrada, quien murió en diciembre de 1911 en ejercicio de la presidencia y por causas naturales. Al interinazgo de Estrada siguieron los de Carlos Freile Zaldumbide, Francisco Andrade Marín y Alfredo Baquerizo Moreno, que fue el encargado de entregar el poder al general Plaza. En medio de su mandato comenzó la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Plaza tuvo que enfrentar la oposición de las fuerzas alfaristas, en franca rebelión para reivindicar el asesinato de su líder. Las revueltas dieron como resultado un alto costo en vidas humanas y en recursos económicos. En 1916 es elegido Alfredo Baquerizo Moreno, poeta guayaquileño, quien contaba con el apoyo del general Plaza y del poderoso Banco Comercial y Agrícola, que por esos años prácticamente regía la economía del Ecuador. Baquerizo hizo un gobierno bastante razonable, respetó los derechos humanos, la libertad de expresión y prensa. Fue el primer presidente ecuatoriano en visitar el archipiélago de Galápagos.
En 1920 llega José Luis Tamayo, también liberal, al poder. Enfrentó a los bancos y casas comerciales. Es importante recalcar, que el Ecuador sufría por esos años las consecuencias de una severa crisis económica derivada de la Primera Guerra Mundial. Se produjo una devaluación del Sucre, con la consiguiente alza en el costo de los bienes y servicios. Los reclamos no se hicieron esperar y, el clamor popular fue subiendo de tono, alentado por un incipiente sindicalismo, que se afianzaba de manera creciente y que amenazaba con extenderse. El descontento se tradujo en manifestaciones que reclamaban mejores condiciones de vida para la clase obrera, siendo éstas reprimidas. El 15 de noviembre de 1922 se produce en Guayaquil una violenta represión de obreros y manifestantes. Las víctimas pasaron de mil, mas el número exacto nunca se sabrá. Los cadáveres fueron arrojados al río Guayas escenas de exceso que dieron pie a una de las más célebres obras literarias del país, la novela "Las cruces sobre el agua", de Joaquín Gallegos Lara. Pese a todo José Luis Tamayo acabó su período presidencial en 1924, entregando el poder a Gonzalo Córdova, otro liberal.
La turbulencia política se prolongó hasta 1948, en medio de intervenciones militares, depresión económica, conflictos sociales y una disputa territorial en la región amazónica, que incluyó una guerra con Perú en 1941, tras la cual Ecuador se vio obligado a firmar un tratado limítrofe en enero de 1942 (Protocolo de Río de Janeiro) que implicó la pérdida de vastas extensiones de territorio en la Amazonía. José María Velasco Ibarra, fue electo Presidente de la República en cinco ocasiones entre los años 1934 y 1972, aunque sólo concluyó un período. La presidencia liberal de Galo Plaza Lasso (1948-1952) abrió un período más estable, al que siguieron José María Velasco Ibarra (1952-1956) y Camilo Ponce Enríquez (1956-1960).
En 1960 nuevamente es elegido José María Velasco Ibarra, quien no pudo acabar su período y al año siguiente fue destituido, siendo reemplazado por el vicepresidente Carlos Julio Arosemena. Éste adoptó una posición que no era del agrado del gobierno de los Estados Unidos, especialmente en lo que concernía a las relaciones con Cuba. Arosemena no quería romper relaciones diplomáticas con el gobierno de Fidel Castro, tal como lo hicieron el resto de los países del continente, con la excepción de México, y, finalmente lo hizo presionado. Uno de los graves problemas del gobierno de Carlos Julio Arosemena fue la notoria y pública dipsomanía de éste, que provocó numerosos comentarios públicos, incluso a nivel internacional. Arosemena Monroy fue alejado del cargo por las fuerzas armadas en 1963, año en que asume una junta militar de gobierno presidida por Ramón Castro Jijón. La junta militar duró hasta 1966, año en que se vio obligada a renunciar en medio de fuertes disturbios. Entonces asumió Clemente Yerovi Indaburu como presidente interino por unos meses, quien le entregó el mando de la nación a Otto Arosemena Gómez (1966-1968). En 1968 se celebraron elecciones generales, en las que salió victorioso José María Velasco Ibarra. Éste disolvió el congreso y se declaró dictador en 1970. En 1972 debían celebrarse elecciones generales, en las que el candidato con más probabilidades de ganar era Assad Bucaram, quien no gozaba del beneplácito de las fuerzas armadas y de los sectores pudientes de la sociedad ecuatoriana. La situación llevaba a un callejón sin salida, en el que por un lado las preferencias del electorado iban a favor de Bucaram y, por el otro, las fuerzas armadas no estaban dispuestas a permitir que éste se posesionara de su cargo.





















