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Vuelos desde Alemania
 

Alemania

Presentación

1 También están oficialmente reconocidos y protegidos como lenguajes minoritarios el danés, el bajo alemán, el sórabo, el romaní y el frisón. 2 Según estimaciones de DESTATIS 3 Puesto 17º 4 Antes de 1999: marco.

Alemania (alemán: Deutschland / oficialmente República Federal de Alemania, RFA; en alemán, Bundesrepublik Deutschland ? (ayuda·info·en ventana), 'b?nd?srepubli?k 'dlant, BRD) es un país de Europa central que forma parte de la Unión Europea (UE). Limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República Checa; al sur con Austria y Suiza, y al oeste con Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos.

Alemania significa «tierra de los alamanes»  »”no es lo mismo que alemanes »”, en referencia a uno de los pueblos bárbaros que cruzaron el río Rin e invadieron la Galia romana durante el siglo V. Además de alemán, está también extendido el uso del gentilicio germano, derivado del nombre con que los romanos conocían a la zona y donde se encontraban otros pueblos, a los cuales se conocía como germanos, Germania.

Durante la mayor parte de su historia, Alemania fue un término geográfico utilizado para designar un área ocupada por varios estados, la mayoría de los cuales pertenecieron al llamado Sacro Imperio Romano Germánico (de Nación Alemana o Germánico). Alemania se convirtió en un estado unido durante 74 años (1871-1945  »” el llamado Imperio alemán, la conocida como República de Weimar y la Alemania nazi), pero fue dividido, al término de la Segunda Guerra Mundial, en la República Federal de Alemania (RFA), conocida como Alemania Occidental, y la República Democrática Alemana (RDA), conocida como Alemania Oriental. El 3 de octubre de 1990 la RDA y la RFA se reunificaron de mutuo acuerdo formando lo que es el actual estado unificado, democrático y federal de Alemania.

Historia

A partir de 1806, cuando, como consecuencia de las guerras napoleónicas, abdicó el último monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, se inició, en los antiguos estados que lo componían, una dispar búsqueda por crear un estado nacional alemán unificado.

La cuestión territorial se debatía entre la creación de una «gran Alemania», que incluyese los territorios germanófonos austriacos o una «pequeña Alemania», formada exclusivamente por otros estados. A esta disyuntiva se sumaba la cuestión institucional sobre el reparto de poder entre el pueblo y la corona.

La cuestión se planteó de manera concreta tras la caída del Primer Imperio Francés. Napoleón, el emperador de los franceses, fue derrotado, pero el hecho de terminar con la dominación extranjera no les reportó a los alemanes una Alemania unida dentro de la Confederación Germánica, implantada en 1815.

En marzo de 1848, la revolución estalló en Alemania. Convertir a Alemania en un estado nacional e institucional suponía tener que definir qué pertenecía a Alemania. El primer Parlamento libremente elegido, en Fráncfort del Meno, descubrió que no era posible forzar el establecimiento de un estado nacional pangermánico, con inclusión de Austria. Este hecho planteó la solución de la «pequeña Alemania», en la forma de un imperio bajo la hegemonía del Reino de Prusia.

El parlamento exigió que, como emperador alemán, el rey de Prusia tendría que renunciar a su carácter divino y concebirse a sí mismo como ejecutor de la voluntad del pueblo, exigencia ésta que el monarca rechazó en 1849, impidiendo de esta forma que se realizara la unificación alemana.

En la década de 1860 el Canciller Otto von Bismarck favoreció en Prusia al ejecutivo contra el Parlamento. La cuestión del poder político externo se resolvió con la Guerra de las Siete Semanas en 1866, en el sentido de la «pequeña Alemania».

El estado, conocido desde entonces como Alemania, se constituyó el 18 de enero de 1871, cuando se proclamó el Imperio alemán bajo la hegemonía de Prusia, victoriosa en la guerra contra Francia de 1870-1871. Así se alcanzó uno de los objetivos de la Revolución de 1848: la unificación alemana.

Tras el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, se disolvió el Imperio, ya que Alemania resultó derrotada a pesar de sus avances iniciales. El Emperador Guillermo II fue obligado a abdicar y tras la Revolución de Noviembre, al Imperio le sucedió la República de Weimar.

La adversidad económica, debida tanto a las condiciones de la paz como a la gran depresión mundial, es considerada una de las causas que provocaron el respaldo por parte de los líderes de opinión y los votantes alemanes hacia los partidos antidemocráticos. Aunado a esto, durante la guerra y hasta su fin se había mantenido a la sociedad alemana con la idea de que la victoria era casi segura y la falta de una invasión alimentó la teoría (Dolchstoßlegende) de que fueron las fuerzas democráticas (y comunistas, así como los judíos) las que traicionaron a la patria y provocaron la derrota.

En las elecciones extraordinarias de julio y noviembre de 1932, el Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP, «partido nazi») obtuvo 37,3% y 33,0% de los votos, respectivamente. La inestabilidad política y la imposibilidad de crear un gobierno firme obligó a que el presidente de gobierno tuviera que nombrar al canciller (Präsidialkanzler), algo que de origen era tarea del parlamento. El 30 de enero de 1933, por presión del NSDAP, el presidente (jefe de Estado) Paul von Hindenburg (canciller durante la Primera Guerra) nombró canciller (jefe de gobierno) al líder del NSDAP, Adolf Hitler. Tras la muerte de Hindenburg al año siguiente, se unieron ambos cargos y se denominó a Hitler jefe de Estado también, lo que dio inicio a la Alemania nazi, que se autoproclamó como «Tercer Reich».

La política de Hitler de anexionar tierras vecinas para hacerse con Lebensraum ('espacio vital') llevó al estallido de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, cuando atacó Polonia. Inicialmente Alemania obtuvo rápidamente (de ahí el término Blitzkrieg  »” 'guerra relámpago') grandes éxitos militares y consiguió el control sobre Francia (se formó un gobierno títere con el nombre de Francia de Vichy), Bélgica, los Países Bajos, Dinamarca, Luxemburgo, los Balcanes, Grecia y Noruega en Europa, y Túnez y Libia en el norte de África. Fue detenido finalmente por un valeroso grupo de pilotos de todo el mundo (Gran Bretaña, Australia, Canadá, Polonia, Francia, Finlandia, etc.) en la Batalla de Inglaterra, durante la cual la Luftwaffe fue derrotada por la RAF. Su ataque a Rusia en 1941 demostró que su ejército era insuficiente para abarcar un territorio de esas dimensiones. Sus fracasos en las campañas rusas de 1941 (llegar a Moscú y cortar los suministros procedentes de Siberia) y 1942 (llegar al mar Caspio para hacerse con el petróleo), así como el ingreso de los Estados Unidos (en diciembre de 1941) en el conflicto, dieron un giro que llevó a la destrucción del país bajo los bombardeos perpetrados por los aliados, que solamente se detuvieron tras la capitulación del régimen nazi el 8 de mayo de 1945.

Durante la guerra, el estado alemán organizó y llevó a cabo, en una magnitud e intensidad nunca antes vista en la historia, el asesinato de millones de judíos y otras minorías tanto dentro de Alemania como en los territorios ocupados. Dicho genocidio es conocido con los nombres de Holocausto o Shoá.

Alemania perdió parte considerable de su territorio, que además fue ocupado y dividido entre los aliados durante más de 45 años. Un total de aproximadamente 15 millones de alemanes fueron expulsados de las antiguas posesiones del Reich en lo que pasaron a convertirse en países vecinos. En 1949, tras aprobarse en el oeste una nueva Constitución, se constituye la República Federal de Alemania (RFA), que al cabo de pocos años recobraría parte de su soberanía, incluyendo la capacidad de mantener un ejército, y pasaría a integrarse, en occidente, como miembro de la OTAN y de las Comunidades Europeas. Por su parte, la República Democrática Alemana (constituida en 1949 como respuesta a la fundación de la RFA) entraría desde un primer momento a formar parte del Pacto de Varsovia y el bloque soviético.

De esta forma, Alemania encarnó la situación que se vivía a nivel mundial en el marco de la Guerra Fría durante más de cuatro décadas. Berlín, la antigua capital imperial, se dividió en dos bloques. La parte oriental de la ciudad, bajo control comunista, construye un muro para evitar el contacto y la huida de su población hacia la parte occidental, fenómeno que se había intensificado a lo largo de la década de los 50, a medida que la economía de Alemania Occidental se iba recuperando para convertirse en una de las más desarrolladas del mundo. En pleno apogeo de la Guerra Fría, Alemania Oriental decidió restablecer el servicio militar obligatorio, el cual habría de entrar en vigor en el año 1962. Fue ésta la verdadera razón por la cual, el 13 de agosto de 1961, las autoridades de Berlín oriental decidieron bloquear por completo el tráfico entre los dos sectores de la ciudad, mediante la construcción de un muro fortificado.

Dado que el estado en la RFA se consideraba heredero político de la Alemania anterior, del genocidio cometido, de los crímenes de guerra perpetrados por el ejército y de las atrocidades del régimen nacional-socialista, la persecución, en un comienzo tibia, de los criminales provocó el rechazo, por parte de las nuevas generaciones alemanas, de la actitud de sus padres durante la dictadura nazi, creándose una brecha entre las generaciones que condujo a las protestas estudiantiles en toda Alemania durante el año 1968, a un rechazo a todas las instituciones autoritarias, a un espíritu crítico, incentivado ya desde la escuela, y a la puesta en duda de toda actitud patriotera o chovinista en la juventud alemana, así como a la prohibición constitucional expresa de guerras de agresión.


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