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Perú
Presentación
1 República Peruana hasta 1979. 2 Originalmente "Marcha Nacional del Perú". 3 Las lenguas nativas (como la familia quechua o el aimara) son co-oficiales en las zonas donde predominan. 4 Asociado.
Perú (quechua: Piruw, aimara: Piruw), oficialmente la República del Perú, es un país situado en el lado occidental de Sudamérica. Está limitado por el norte con Ecuador y Colombia, por el este con Brasil, por el sureste con Bolivia, por el sur con Chile y por el oeste con el Océano Pacífico.
El territorio peruano albergó a la civilización de Caral, una de las más antiguas del mundo, así como al Imperio Inca, el estado más grande de América precolombina. España conquistó su territorio en el siglo XVI y estableció un virreinato, el cual incluyó la mayor parte de sus colonias sudamericanas. Luego de lograr su independencia en 1821, el Perú ha pasado por periodos de turbulencia política y crisis fiscal así como por periodos de estabilidad y crecimiento económico.
El Perú es una república presidencialista democrática dividida en 25 regiones. Su geografía varía desde las áridas planicies de la costa del Pacífico hasta los picos de la cordillera de los Andes y la selva tropical de la cuenca amazónica, característica que le concede una amplia variedad de recursos naturales. Es un país en desarrollo con un Índice de Desarrollo Humano medio y un nivel de pobreza de 44%. Sus principales actividades económicas incluyen la agricultura, pesca, minería y la manufactura de productos como los textiles.
La población peruana, estimada en 28 millones, es de origen multiétnico y por tanto de alto grado de mestizaje. Incluye a nativos americanos, europeos, africanos y asiáticos. El idioma principal y más hablado es el español, aunque un número significativo de peruanos hablan quechua y otras lenguas nativas. Esta mixtura de tradiciones culturales ha resultado en una amplia diversidad de expresiones en campos como las artes, cocina, literatura y música.
Etimología
La palabra "Perú" es derivada de "Birú", el nombre de un gobernador local que vivió cerca del Golfo de San Miguel en Panamá, durante la primera mitad del siglo XVI. Cuando sus dominios fueron visitados por los exploradores españoles en 1522, eran la parte más hacia el sur del "Nuevo Mundo" a donde los europeos habían llegado. Así, cuando Francisco Pizarro exploró las regiones de aún más al sur, éstas fueron designadas Birú o Perú. La Corona Española le dio al nombre un estado legal en 1529 con la Capitulación de Toledo, la cual designó al entonces reciente confrontado Imperio Inca como la provincia del Perú. Bajo el mandato español, el país adoptó la denominación de Virreinato del Perú, la cual se convirtió en República del Perú después de la independencia.
Historia
Los restos arqueológicos más antiguos atribuidos a la presencia humana en el Perú corresponden al XII milenio adC, mucho tiempo después de que los primeros humanos, recolectores y cazadores procedentes del Asia, cruzaran el Estrecho de Bering. Esta fecha se basa en los restos de Paccaicasa, en la cueva de Piquimachay (Departamento de Ayacucho).
Se han encontrado vestigios del origen de la agricultura americana en la Cueva del Guitarrero en Yungay, Ancash de hace 12.600 años (10.600 adC), de poblaciones en La Libertad de doce mil años de edad y en Tacna de hace once mil años. Hacia el final de la última glaciación estos primeros pobladores comenzaron el lento proceso de domesticación de la biota local (véase: Revolución Neolítica) y consecuentemente a reunirse en tribus y aldeas para formar eventualmente ayllus.
A mediados del III milenio adC se instauraron las primeras ciudades-estado de régimen teocrático. La civilización de Caral, la más antigua del continente americano, fue coetánea de otras como las de China, Egipto, India y Mesopotamia; habiéndose convertido ya en aquella época en una ciudad estado, rodeada por otras civilizaciones enmarcadas aún en lo que se denomina "sociedad aldeana". Así, se trata de una de las zonas geográficas que pueden considerarse como cuna de la civilización del mundo por su antigüedad (c. 5.000 años). A finales de este período, la Chavín prevaleció sobre las demás, hasta que decayó su influencia y se incentivó el desarrollo de Estados más amplios en la base de nuevas culturas locales como Mochica, Lima, Nazca, Wari y Tiwanaku o Tiahuanaco.
La cultura Wari o Huari desarrolló el modelo clásico del Estado andino con el surgimiento de las ciudades de corte imperial, modelo que expandió por el norte hacia el siglo VIII. Esta cultura junto con la Tiwanaquense lograron superponerse a las demás hasta fines del siglo IX. A partir de entonces, se erigen nuevos estados imperiales de alcance regional a lo largo de los Andes (como Chimú) con el desarrollo de Estados con mayor territorialidad. De entre estos señoríos destaca el de los incas, el cual hacia el siglo XV anexó todos los pueblos andinos entre los ríos Maule y Ancasmayo, alcanzando un área cercana a los 3 millones de km², hoy ubicada en los territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, conformando lo que hoy se conoce como el Imperio Inca. Su capital fue el Cusco, ubicada en la sierra peruana. Además de su poderío militar, destacaron en arquitectura, construyendo magníficas estructuras como la ciudadela de Machu Picchu, votada como una de las Nuevas maravillas del mundo.
A mediados del siglo XVI, las tropas encabezadas por Francisco Pizarro, con el apoyo de algunos pueblos gobernados por los incas, conquistaron este imperio para la Monarquía de España. En 1542, se estableció el Virreinato del Perú, que en un inicio abarcó un territorio desde lo que hoy es Panamá hasta el extremo sur del continente. El imperio español significó para el Perú una profunda transformación social y económica. Se implantó un sistema mercantilista, sostenido por la minería del oro y de la plata, el monopolio comercial y la explotación de la mano de obra indígena bajo una forma de mita.
A partir de fines del siglo XVI e inicios del XVII, el poder virreinal se vio lentamente socavado por el contrabando comercial y la insurgencia separatista, primeramente indígena (como la de Túpac Amaru II) y posteriormente también criolla. Sin embargo, en los últimos años éstas fueron fuertemente reprimidas, por lo que ninguna logró su objetivo último.
El 28 de julio de 1821, el movimiento independentista dirigido por el general argentino José de San Martín, proveniente de Chile, declaró la independencia e instauró un nuevo estado: la República del Perú cuyo nombre lo consigna tácitamente el Acta de Independencia de este país. Sin embargo, recién en 1824 el general venezolano Simón Bolívar logró expulsar definitivamente las tropas realistas afincadas en la sierra sur tras las batallas de Junín y Ayacucho, el 6 de agosto y 9 de diciembre de 1824 respectivamente.
Los primeros años de independencia se desarrollaron entre luchas caudillescas organizadas por los militares para alcanzar la Presidencia de la República. En este contexto, entre 1836 y 1839, se conformó la Confederación Perú-Boliviana, disuelta luego de la derrota de Yungay contra el Ejército Unido Restaurador.
Las pugnas entre caudillos continuaron hasta el primer gobierno constitucional del mariscal Ramón Castilla, quien pudo reestructurar y ordenar el Estado gracias a la bonanza económica generada por la exportación del guano de las islas del litoral. En 1865, se produjo un enfrentamiento con España por la ocupación de las Islas Chincha, para presionar al gobierno peruano, lo que éste gobierno interpretó como un acto de guerra. Tanto Chile como Ecuador, decidieron apoyar al Perú para su defensa, y mientras la escuadra española bloqueó los puertos de El Callao y Valparaíso, la flota aliada se apostó en la isla de Chiloé, al sur de Chile. En tanto la corbeta chilena Esmeralda capturó la goleta Covadonga en la batalla de Papudo y la escuadra aliada rechazó el ataque hispano en el combate naval de Abtao, antes de lo cual la Armada española bombardea el puerto de Valparaíso que no disponía de defensas, destruyendo más de la mitad de la flota mercante chilena. Posteriormente se atacó El Callao, pero sus grandes fuertes y su férrea defensa pusieron en graves apuros a la flota española, que debió retirarse y dejar las aguas sudamericanas.
En 1879, Chile declaró la guerra al Perú, que intervino en un problema de impuestos entre Bolivia y Chile a razón de un Tratado de Alianza Defensiva Perú-Bolivia. Esta declaratoria de guerra, devino en lo que hoy se conoce como Guerra del Pacífico y que se desarrolló entre 1879 y 1883. La Guerra del Pacífico se desarrolló en varias etapas, correspondiendo la primera a la campaña naval y que culmina el 8 de octubre de ese año con el combate naval de Angamos, en donde se inmoló el almirante AP Miguel Grau Seminario, héroe máximo de la Marina de Guerra del Perú.
Luego de vencer a la escuadra peruana, Chile da inicio a la campaña terrestre de la guerra. Esta comenzó con el desembarco de Pisagua y se desarrolló durante cuatro años, hasta que luego del Manifiesto de Montán el gobierno de Miguel Iglesias firmó el Tratado de Ancón que puso fin a la guerra, a pesar de la oposición del gobierno de Lizardo Montero y la resistencia en la sierra peruana comandada por Andrés Avelino Cáceres, el denominado Brujo de los Andes. Una de las batallas más recordadas es la Batalla de Arica por la defensa liderada por Francisco Bolognesi.
Tras la guerra, se inició un período de "Reconstrucción Nacional" que, aunque de relativa calma, no conoció la reactivación económica ni la paz política hasta 1895 con la presidencia de Nicolás de Piérola, gobierno durante el cual se materializó una política pluto-aristocrática con unas clases alta y media que vivían acomodadamente al auspicio de los grandes capitales estadounidenses y un pueblo llano con diversas carencias, frente a las cuales reclamaron, principalmente ante las malas condiciones laborales.
La asunción de Augusto B. Leguía concluyó la serie de gobiernos aristocráticos. Leguía permaneció en el poder durante once años con una política paternalista hacia los indígenas, la creación de una momentánea bonanza, la manipulación del orden jurídico y la amedrentación de la oposición. Este período, conocido como el Oncenio, terminó en 1930 con el popular golpe de estado de Luis Miguel Sánchez Cerro, que inició un período de gobiernos militares y de irrupción de movimientos populares -como el APRA o el PCP- en el escenario político. Al final de este tercer militarismo se sucedieron presidentes democráticos interrumpidos primero por el Ochenio de Manuel Odría y un breve golpe militar para continuar con la sucesión presidencial. Hacia los años 1950 se inicia el éxodo rural, principalmente desde la sierra hacia las urbes de la costa, en busca de mejores condiciones de vida y educación para sus hijos.
Gradualmente, durante los años 60 la crisis política se hizo patente, lo que provocó la revolución de las fuerzas armadas, en 1968, al comando del general Juan Velasco Alvarado con un mensaje antimperialista, especialmente anti-estadounidense, y antioligarca. Se instauró pues un régimen de corte estatista que impulsó varias y profundas reformas de diversos resultados que, globalmente y a largo plazo, tuvieron un impacto principalmente negativo en la economía nacional.
Hacia fines de los 70, el gobierno militar con todas las reformas producidas, se encontraba frente al descalabro económico, aún pese a que se había dado un cambio de mando en la cúpula militar y que la presidencia había sido asumida por el General Francisco Morales Bermúdez en el año de 1975. A pesar de ésto, se dio el fin de la Revolución y se retornó a la democracia. Se redactó entonces una nueva constitución mediante una Asamblea Constituyente en 1979 y se convocó a elecciones en 1980.
Durante la década de 1980, el Perú enfrentó en una fuerte crisis económica y social, debido al descontrol del gasto fiscal, una considerable deuda externa y la creciente inflación junto con el conflicto armado interno, acentuada por la aparición de los grupos terroristas de inspiración comunista que pretendían instaurar un nuevo Estado mediante la lucha armada, como Sendero Luminoso primero y el MRTA después. El terrrorismo obtuvo una respuesta represiva excesiva de las fuerzas armadas, la policía primero y el ejército después. Los combates entre ambos bandos significó la muerte de cerca de 70 mil personas entre combatientes, campesinos y citadinos.





















