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Tenerife

Bosques prehistóricos, acantilados y playas en el Macizo de Anaga

Bosques prehistóricos, acantilados y playas en el Macizo de Anaga
marzo 07
10:16 2018

El ser humano es muy amigo de los mitos. Uno de ellos es el que rodea a todas las Islas Canarias. La gente piensa que el único atractivo de Las Afortunadas es el sol y sus playas. Los que así piensan no podían estar más equivocados.

Una prueba flagrante de este error es la isla de Tenerife. La más grande de las Islas Canarias posee la capital de la misma, Santa Cruz de Tenerife. Es cierto que presenta buenas playas en su zona sur, pero la ciudad colonial de La Laguna fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y la zona norte de la isla está tomada por acantilados, montañas (incluyendo al Teide, el pico más alto de España), bosques y zonas rurales que harán que te tengas que preguntar si te encuentras en Canarias o en el norte de España.

Un lugar especial en Tenerife es el Macizo de Anaga, una zona montañosa que se originó hace unos 6 o 7 millones de años y cuyo endémico y precario ecosistema se halla protegido bajo el paraguas del Parque Rural de Anaga.

Cómo llegar al Parque Rural de Anaga

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Para poder visitar el Macizo de Anaga, primero debes buscar vuelos a Tenerife.

En la isla existen dos aeropuertos: Tenerife Norte y Tenerife Sur. El de Tenerife Norte está más cercano al Macizo de Anaga.

El Parque Rural de Anaga se extiende por tierras pertenecientes a los municipios de Santa Cruz de Tenerife, Tegueste y La Laguna.

Desde las ciudades de Santa Cruz de Tenerife o La Laguna puedes llegar hasta Anaga en coche o autobús. Los autobuses públicos que te sirven para ello son 945 y 947 desde Santa Cruz y las líneas 076, 077, 273, 274 y 275 desde la bella La Laguna.

Visitando el Parque Rural de Anaga

El Parque Rural de Anaga cubre un área de 14.500 hectáreas que fue designada Reserva de la Biosfera. Cuando llegues a él, entenderás la razón.

Las laderas de las rugosas montañas de Anaga están tapizadas por un manto verde que parece uniforme, pero no lo es. Se trata de la mayor reserva acuífera de la isla, pues retiene la humedad de las nubes procedentes de las aguas del cercano Océano Atlántico.

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El bosque que realiza este servicio indirecto al hombre – y directo a la flora y fauna que vive en él – lleva haciéndolo desde la PreHistoria. Y es que este conjunto de vegetación es la laurisilva.

La laurisilva es un tipo de bosque que solo surge en climas húmedos con temperaturas elevadas.

Los bosques de laurisilva se extendían por toda Europa en la lejana Era Terciaria. Decenas de miles de año más tarde, el continente europeo ha dejado de mostrarla y solo se halla en las llamadas islas macaronésicas (Canarias, Azores, Maderia, Salvajes, Cabo Verde). También podrás encontrarlos en algunas zonas continentales de América Latina.

Sin embargo, si recorres la maraña de senderos que cruzan el Parque Rural de Anaga, no será la laurisilva la única vegetación que descubras. También abundan las partes cubiertas por bosques termófilos (dragos, sabinas, almácigos…) y fayal-brezal (brezos, acebiños, tejos).

En cuanto a la fauna, existen varias especies de invertebrados y aves, siendo algunos reptiles y la bella paloma de la laurisilva endémicos a este ecosistema.

Cuando visité el Parque Rural de Anaga elegí un sendero sencillo, pero que no por ello menos bello.

Era un soleado día de noviembre, pero el suelo estaba húmed0, a pesar de que no había llovido en los últimos días.

Caminé sobre un musgo y junto a unas plantas que debían de llevar allí decenas de miles de años. Te sientes pequeño cuando eso ocurre.

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Más pequeño me sentí cuando abandoné los senderos más frondosos (en algunos momentos pasas bajo auténticos arcadas formadas por los árboles de ambos lados del camino) y salí a una parte de la ruta mucho más despejada.

Entonces pude contemplar – y fotografiar – las impresionantes montañas que se levantan a escasos metros del mar. En sus aguas mueren los afilados acantilados de distintos tonos verdosos. Algunos de los senderos del parque acaban llevando a pequeñas calas de arena en las que aún quedan restos de naufragios. Casi nadie va por allí y su difícil acceso hace que casi seguro sean solo para ti.  Algunas son de arena negra, como la de Benijo.

Por último no dejes de disfrutar de las magníficas vistas de los miradores naturales, como el de Aguaide.

Qué hacer en el Parque Rural de Anaga

Hay distintas formas de disfrutar del Parque Rural de Anaga.

La más común es hacer senderismo por sus muchos caminos señalizados, pero hay gente que prefiera la bicicleta de montaña, el paseo a caballo o recorrer parte de esa hermosa costa impulsando un kayak a golpe de remo.

Cualquiera de las formas que elija, te sumergirá en un paisaje geológico que muestra las maravillas de una isla que es mucho más que playas.

Tras la actividad física, pégate un buen homenaje en los pequeños – y buenos – restaurantes de carnes que hay por la zona.

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Sobre el autor

David Escribano

David Escribano

Tras 3 viajes de larga duración arrastrando la mochila por 5 continentes ya no supe parar y dejé mi trabajo para seguir haciendo lo que más me gusta: intentar vivir experiencias nuevas cada día en un lugar distinto y poder narrarlo como un cuenta cuentos

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