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Marrakech

La experiencia de visitar Marrakech

La experiencia de visitar Marrakech
enero 15
06:30 2015

Pasear por Marrakech te hace sentir vivo, te hace retroceder a un pasado de ensueño, es de esos lugares en los que uno quisiera perderse con la persona más importante de su vida por una temporada, en definitiva, Marrakech, es como vivir en el sueño de las mil y una noches.

Callejear por su Medina, soñar a la vera de sus murallas teñidas de fuego al atardecer o disfrutar de su famosa plaza Djemaa el Fna, convierte tu paso por esta bella ciudad marroquí en una experiencia inolvidable.

Marrakech es mucho más que un destino plagado de turistas, es una ciudad con un encanto especial donde cada visitante decide encontrar y disfrutar lo que anda buscando y tiene la oportunidad de saborear todo aquello que la ciudad tiene que ofrecer.
En pareja, solo, con amigos o en familia con niños, cualquier opción es buena para coger un vuelo a Marrakech y perderse entre sus calles.

La plaza Djemaa el Fna ocupa un lugar destacado dentro del abanico de lugares interesantes para visitar que nos ofrece la ciudad. Nosotros la colocamos en primer lugar por ser una de las plazas más impresionantes del mundo. No en vano la Unesco le otorgó en 2008 el privilegio de aparecer en la lista de Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad.

Plaza Jamaa el Fna Marrakech

Plaza Jamaa el Fna de Marrakech

Como si de un gran teatro se tratara, por esta enigmática plaza desfilan miles de personas para disfrutar de los numerosos actos que en ella se presentan a lo largo del día.
El primer espectáculo comienza cuando la plaza despierta con el alba, los comerciantes de zumos de naranja se apresuran a plantar sus carritos cargados hasta arriba de estas jugosas frutas con las que preparar para lugareños y visitantes un refrescante zumo natural.

A éstos les acompañan escritores y narradores de cuentos que encandilan con sus relatos a grandes y pequeños que se arremolinan a su alrededor esperando oírles hablar. Encantadores de serpientes que no dudan en colgarte del cuello a estos fríos y ásperos animalitos para inmortalizar el momento a cambio de una considerable propina. Unos ágiles acróbatas danzan al son de la música de los bendires hábilmente tocados por experimentados músicos.

A todo este batiburrillo de personajes y espectáculos se añade el ir y venir en su vida cotidiana de las gentes del lugar, montadas en moto, en carros tirados por unos simpáticos y testarudos burritos, que desfilan por este teatrillo ajenas a la fascinación que despierta en nosotros este espectáculo.

Cuando cae la tarde y el día se despide de la ciudad nos dirigimos hacia el barrio del Hivernage o el zoco de Bab-el-Khemis, dos de las zonas donde las murallas que rodean Marrakech presentan su lado más hermoso y enigmático para ver reflejado en sus paredes de rojizo adobe el adiós del astro rey.

muralla Marrakech

Muralla de Marrakech

Llegada la noche, volvemos a nuestra plaza preferida para disfrutar del último acto de la jornada, la puesta en escena de uno de los acontecimientos que se celebran en Djemaa el Fna todos los días del año, el montaje de los puestitos de comidas.

La plaza luce como es habitual, engalanada e iluminada con cientos de bombillas ennegrecidas por el humo grasiento que desprenden los calderos y las brasas repletos de ricas viandas. Innumerables tableros a modo de mesas y bancos colocados estratégicamente donde sentarse a degustar las maravillas gastronómicas de este curioso lugar completan el decorado.

Otro de los lugares que nos merecen admiración por su belleza, nivel cultural y artístico es sin duda la impresionante Medina que bordea Djemaa el Fna, donde descubriremos la vida que se cuece en los intramuros de esta espectacular ciudad medieval de adobe donde el tiempo parece haberse detenido para siempre.

La Medina de Marrakech se ve salpicada por innumerables comercios de artesanía milenaria, de profesionales de la alfarería, cobre, madera, plata, hierro y la marroquinería, babuchas, telas y puffs y no menos profesionales del arte del regateo.

mujer en medina de Marrakech

Una calle de la Medina de Marrakech

Completa la oferta con locales de comida donde los aromas espaciados de sus comidas y el humeante té a la menta invaden nuestros sentidos del olfato y el gusto y nos invitan a probarlos.

Volvería una y mil veces a Marrakech y sé que siempre sería distinto.

Sobre el autor

Montse Balagueró

Montse Balagueró

Viajera de vocación, mochilera y aventurera, he recorrido cuatro de los cinco continentes acompañada de mi marido y mi pequeño hijo, hoy convertido en un joven viajero. Los 3 formamos una divertida familia viajera a la que le encanta viajar por libre, sin nada contratado y recorrer los países de mochila y utilizando el transporte público, trenes y buses principalmente.

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